“¿Qué permanece? El vuelo de los pájaros, el grito del botero en el crepúsculo, ese leve agitarse de las hojas, y la irrupción, callada, de la noche. Todo el resto decae y se corrompe: Reinos y jerarquías. Templos y Astros. Sólo esa risa tuya no se muere, sólo este dulce peso de tu cuerpo, y el roce de tu cabello en mi mejilla.”
Poema número 12 del libro “Ardido Amor” de Rodrigo, donde el vuelo de los pájaros es el vuelo de los poetas que se elevan para mirar desde lo alto la inmensidad y la belleza del mundo; el grito del botero en el crepúsculo es el esfuerzo de la vida al finalizar el camino; ese leve agitarse de las hojas es la delicadeza de nuestra existencia; y la irrupción, callada, de la noche es la neblina oscura de la muerte. ¿Qué permanece? Sólo el Amor y la Poesía.
“Todo el resto decae y se corrompe: Reinos y jerarquías. Templos y astros.” Rodrigo se dio cuenta muy joven, como buen conocedor de la Sagrada Escritura, que, “no quedará piedra sobre piedra”, pero también captó que, “Sólo esa risa tuya no se muere, sólo este dulce peso de tu cuerpo, y el roce de tu cabello en mi mejilla”, seguirán acompañándole a él eternamente por el sólo hecho de haber amado.
“El que sabe de dolor, lo sabe todo” dice Dante Alighieri, y Rodrigo supo de dolores como nadie por eso llegó a transformarse en un sabio en todas las materias. “Los que siembran entre lágrimas cantando cosecharán”, dice el salmo.
El último día que lo vi, no hace mucho, llevé la guitarra y cantamos, cantamos como nunca, tal vez dándonos cuenta que era nuestra última despedida, entre notas musicales.
Con mucho respeto invito a los que rezan a elevar un Ave María por el alma de Rodrigo, y a todos nosotros, a descubrirse el corazón frente al amigo que parte, sabiendo que nos encontraremos en el día de la Resurrección.
Dios te salve María....
Marcelo Jarpa Fabres (poeta)
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